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Alrededor de 1700, Bartolomeo Cristofori (1655-1731) construyó en Florencia el primer piano. Su creación representó el intento de producir un instrumento de mayor respuesta a las pulsaciones del ejecutante que los instrumentos de teclado que había hasta el momento. La extraordinaria sensibilidad del nuevo instrumento era consecuencia del hecho de que las cuerdas se golpeaban con martillos, con lo que el grado de fuerza aplicada sobre la tecla determinaba el volumen de la nota producida.
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| El
piano consiste básicamente en un arpa encerrada en una caja con un juego
completo de cuerdas y una caja de resonancia que amplifica las
vibraciones. Las cuerdas entran en vibración por la acción de un
mecanismo complejo por el cual unos martillos cubiertos de fieltro golpean
las cuerdas.
Observa en la foto la forma en la que se colocan las cuerdas en la caja de un piano de cola. |
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En la figura de la izquierda podemos observar el desarrollo de este mecanismo: cuando se oprime una tecla (1) el apagador (2) se levanta, y un mecanismo de balancín hace que el martinete (3) golpee un rodillo de cuero (4) sobre el mango del martillo (5), que a su vez golpea la cuerda (6). |
| Las ventajas del
piano sobre otros instrumentos de teclado son, en primer lugar, que puede
variar a voluntad la intensidad del volumen; y en segundo lugar, que se
pueden sostener durante más tiempo el sonido al no apagarse hasta que se
deja de hacer presión sobre la tecla.
Además está provisto de tres pedales, el izquierdo para reducir el volumen, el derecho para mantener el sonido, y el central para prolongar el sonido de las notas cuyas teclas se están tocando cuando se pisa. Ningún otro instrumento tiene las cualidades del piano, que puede hacer música muy completa por si solo y que responde tan expresivamente al simple toque de los dedos. La habilidad de tocar una nota distinta con cada dedo y de hacer cada nota suave o fuerte proporcionan al pianista un gran poder de expresión. Un pianista puede producir una música magnífica bien tocando solo o acompañado de la orquesta. El ejecutante de piano moderno, con una gama de unas siete octavas, puede seguir todas la armonías de la partitura orquestral. Sólo otro instrumento puede superarlo en cuanto a variedad tonal y alcance dinámico: el órgano.
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